martes, 15 de marzo de 2011

INFORMACIÓN PARA AMIGOS, FAMILIARES Y RESTO DE SEGUIDORES

Estos dias no hemos publicado nada en el blog porque las pocas ocasiones en las que hemos conectarnos a internet las hemos dedicado a cambiar nuestro próximo destino.

Como sabeis teniamos previsto visitar Japón, pero ante el lamentable terremoto y posterior alerta nuclear, hemos modificado los vuelos y volveremos desde Nueva Zelanda vía Los Angeles, si bien no hemos acortado el viaje, ya iremos contando por donde vamos.

Prometo publicar mas entradas de Nueva Zelanda en breve.

Un saludo.

PRIMEROS DIAS CON LA CARAVANA


10 de Marzo: QUEENSTOWN – WANAKA
 Hoy es el primer día de caravana,  tenemos que ir al aeropuerto a recogerla, desayunamos y nos vamos dejando las maletas en la habitación para luego volver y guardar la ropa dentro del vehículo.
En Nueva Zelanda lo mas común es utilizar este medio de transporte – alojamiento para moverte, ya que te da mucha libertad y según la caravana que alquiles resulta mas barato que alquilar un coche y alojarte en hoteles.
Respecto al tipo de caravanas, fundamentalmente hay dos clases: con ducha y wc (mas grandes, menos manejables, no necesitas camping) o furgonetas adaptadas (sin ducha ni wc, pero con cocina, fregadero y nevera), por otro lado hay empresas de alquiler con caravanas de menos de 4 años (Britz,  Maui o Kea) y otras con caravanas mas antiguas y bastante mas económicas (Explore More o Jucy).
Nosotros hemos optado por un modelo económico de Jucy Rentals, la ventaja respecto a otras es que el cambio es automático y esto en Nueva Zelanda es una ayuda, ya que el volante al igual que en Inglaterra está en la derecha y el cambio queda en la izquierda.
Respecto  al conducir por la izquierda el truco está en que la línea divisoria de los dos sentidos siempre debe quedarte a la derecha, es decir al lado del conductor (al igual que en España). Si bien los primeros días hay que estar muy atento.
Otra duda respecto a la caravana es que hacíamos con las maletas, ya que traemos dos rígidas mas las de cabina.  Nuestro modelo trae dos bancos (que por la noche convertimos en cama), y bajo esos bancos hay bastante hueco, si bien uno de ellos estaba ocupado por la ropa de cama, toallas y edredón. La solución, el edredón a la maleta mediana y esta dentro de la grande y además esta encaja en un hueco junto la puerta lateral. Toda la ropa bajo los bancos y la caravana super recogida (made in Belen).
Una vez organizados, al supermercado a por víveres,  aquí la carne es muy buena y la verdura cara, así que nuestra dieta será carnívora (el vino también es bueno, lo compramos por supuesto).
Nuestro primer destino en caravana es Wanaka que está cerca, a unos 80 kilómetros, y eso en Nueva Zelanda supone 1 hora y mas nuestro motor que en recta no pasa de 100, subiendo  montañas 60 mas o menos.
Wanaka es una localidad junto a un lago del que toma su nombre, este lago tiene unos colores muy parecidos al de Queenston.
Preguntamos por un trekking que recomendaba la guía Lonely Planet, cerca del Mt. Aspiring  y resulta que está a unos 40 km, ponemos rumbo allá y cuando llevamos unos 10 km la carretera se vuelve de gravilla,  todo la caravana comienza a temblar,  seguimos unos km y decidimos darnos la vuelta otra vez rumbo a Wanaka. Sin embargo de regreso paramos en uno de los muchos senderos señalizados (muestra fotográfica incluida) que te encuentras en las carreteras neozelandesas y fue todo un acierto (sendero Lake Diamond) ya que tras una subida de unos 45 minutos tiene unas vistas espectaculares del lago Wanaka.
Se nos hace tarde, nos vamos a buscar alojamiento, y decidimos quedarnos en uno de los Holiday Park (camping para caravanas) que hay junto a Wanaka: Aspiring Campervan Park 42$NZ (24€), wifi gratis, barbacoas de gas, jacuzzi, muy recomendable.
En la barbacoa dimos buena cuenta de nuestra compra del día.
11 de Marzo:  WANAKA – FRANZ JOSEF GLACIER
El día amanece lluvioso y hoy tenemos uno de los mas largos recorridos que teníamos previsto en Nueva Zelanda, unas 4 horas de carretera.
A las 10:00 (hora a la que hay que dejar la mayoría de los camping) nos ponemos en ruta:
El primer trayecto de carretera entre Wanaka y Haast, primer enclave que encontraríamos en la costa oeste tiene fama de ser muy bonito y a pesar del día que nos ha tocado bastante cerrado,  es espectacular. A los pocos kilómetros el paisaje cambia y se hace cada vez mas verde y  de las montañas que rodean el valle por el que transcurre la carretera que va paralela, primero al río Makarora, y después al rio Haast, brotan cataratas y saltos de agua por todos sitios.
Además de varias paradas para hacer fotografías junto a la carretera, hicimos un pequeño sendero (media hora ida y vuelta) que nos lleva a las espectaculares Blue Pools.

Comimos en Haast, pequeña población de 300 habitantes y que está bastante aislada. A partir de aquí comenzamos la subida por la costa oeste, también espectacular pero con un paisaje totalmente distinto, parece que dejas atrás un bosque y te adentras en una selva tropical. Las playas de esta zona son hermosas pero no aptas para el baño debido a la furia del Mar de Tasmania.

Hicimos también una parada en una granja de salmones y nos llevamos nuestra correspondiente ración de salmón fresco para la cena.
Sobre las 6 de la tarde llegamos a Fox Glacier, que junto al de Franz Josef, forman los dos glaciares mas visitados, por su accesibilidad, de los muchísimos que hay  en Nueva Zelanda.
A las 6 y media llegamos a Franz Josef, donde al día siguiente teníamos reservada una caminata por el Glaciar  http://www.franzjosefglacier.com/?p=Half_Daynos pasamos por la oficina para confirmar la hora y nos entregaron unos pases para una unos piscinas calientes al aire libre que hay en esta localidad, y nos vinieron muy bien después de tanta carretera.  http://www.glacierhotpools.co.nz/

Decidimos quedarnos en un camping que hay junto a estos baños, tiene además un bar de lo mas animado.
Cenamos los salmones que habíamos comprado y antes de dormir recibimos la noticia del terremoto en Japón, el que tenia que ser nuestro destino a partir de día 19. ¿qué hacemos ahora?. Bueno ya  habrá tiempo para pensarlo, a dormir.

12 de Marzo: FRANZ JOSEF GLACIER
Tras el desayuno nos dirigimos a la oficina del único operador para organizar las actividades en el Glaciar, teníamos la salida de las 10:30. Allí nos proporcionan: botas, crampones, chaqueta y pantalón impermeables.
Nos suben a un autobús que hace el traslado de 10 minutos cerca del glaciar. Allí dividen a la gente en dos grupos, uno que va realizar la caminata de forma mas rápida y por una ruta mas complicada y otro grupo que hará el recorrido más Light, nosotros nos apuntamos al primero.
Tras cerca de una hora andando parra llegar al glaciar, hay que subir una montaña de piedras y una vez en la cima de esta ya estamos encima del glaciar. Nos ponemos los crampones y nos dan unas indicaciones sobre seguridad a la hora de andar por un glaciar, y comenzamos la aventura todos en fila de a uno y siempre detrás del guía quien lleva un pico para ir abriendo caminos, ya que el glaciar cambia de un día a otro y tienen que ser ellos quien dibujen la ruta por la que nosotros pasearemos.
La experiencia es asombrosa y resulta mas emocionante de lo que yo me había imaginado, ya que no se limitan a llevarnos por una zona plana, el paseo transcurre  entre paredes de hielo y cerca de grandes grietas (mejor no resbalarse).  El tema de los crampones proporcionan un gran agarre, por lo que aunque parezca arriesgado con un poco de cuidado y siguiendo al guía no debe pasar nada.

Este tour es super recomendable. En total estamos casi 5 horas, 1 hora de sendero, unas 2 horas y media en  el hielo y otra hora de regreso.
Una vez en la oficina devolvemos el equipo, tomamos un café y ponemos rumbo a Hokitika, donde hay un aeropuerto (e imaginamos que una oficina de New Zealand) y queremos preguntar mañana la posibilidad de cambiar el vuelo de Japón).
Al llegar Hokitika, a las 8 de la tarde, nos encontramos que se está celebrando  el Wildfood Festival, un festival de comida asquerosa donde lo más sencillito que puedes encontrar son gusanos a la plancha. Hay mucha gente, algunos disfrazados y mas de uno con una copa de mas. Los camping están llenos, seguimos un poco mas al norte y en plena playa encontramos un lugar para caravanas, pequeño y de lo mas sencillo (con duchas, cocina y puntos de luz), no nos hacen ficha ni piden datos, únicamente 20$NZ (12€) y tenemos sitio para dormir y con luz.
La noche está despejada y al ser un lugar apartado se divisan muchísimas estrellas, muchas mas de las que se pueden ver desde España. Creo que también  influye la situación tan cerca de los polos donde nos encontramos, es un espectáculo. A dormir.
















miércoles, 9 de marzo de 2011

9 DE MARZO: MILFORD SOUND


Al sur de Queenstown está la región de Fiordland, tierra de fiordos. Es la zona menos poblado y con el clima mas lluvioso de Nueva Zelanda, esto origina unos paisajes montañosos y boscoso y cuyo mayor atractivo son sus fiordos.
Milford Sound es el fiordo mas conocido, tanto  por su majestuosidad como por su accesibilidad (en esta región hay muy pocas carreteras, si existe la posibilidad de hacer varios trekking que duran de 3 a 5 días y hay que pedir permiso y reservar para alojarse en los pocos albergues que existen en ruta, de ellos el mas conocido en el Milford Track).
Lo normal es hacer un crucero por Milford Sound,  el embarcadero está a dos horas de carretera de Te Anau (el pueblo mas grande de Fiordland). Nuestra idea inicial era ir allí una vez que tuviésemos la caravana, pero como el día 10 y 11 en principio daban lluvia (algo normal aquí) decidimos adelantar nuestra visita y contratar un tour (http://www.mitrepeak.com) que incluía el traslado desde Queenstown (lo que suponía 2 horas de trayecto Queenstown – Te Anau y otras dos hasta Milford Sound y por tanto otras 4 horas de regreso).
Una paliza de bus, pero ganamos un día para el recorrido en caravana.
Nos recogen a las 6:30 (si de la mañana), las dos primeras horas de trayecto hasta Te Anau la pasamos medio adormilados y tras un desayuno comienza el espectáculo que supone el trayecto a través de Fiordland, por lo que esta parte no se hace para nada pesada.

A las 12 de la mañana, tras varias paradas para hacer fotos, llegamos al embarcadero y comienza el crucero de dos horas por el fiordo. No hemos estado en Noruega (ya llegará) pero este es espectacular, aguas tranquilas y de un verde oscuro intenso entre imponentes acantilados de roca y árboles agazapados a las mismas, así como diferentes cascadas.
La lástima que esta zona siempre está nublada y ello estropea un poco las fotografías, pero la experiencia es increíble.






8 DE MARZO, PUNTO DE PARTIDA: QUEENSTOWN


La idea inicial era llegar el día 8 a Christchurch, alquilar una caravana y comenzar a recorrer la isla hasta el día 18 (el 19 sale nuestro vuelo desde Auckland).
Pero al cambiar Christchurch por Queenstown, decidimos quedarnos un par de días en esta ciudad  y luego alquilar la caravana.
Queenstown, es la capital mundial de los deportes considerados de riesgo, aquí inventaron el bungy jump (puenting) y siguen teniendo el salto mas largo del mundo con 134 metros de caída libre, pero la oferta es interminable: paracaidismo,  rafting, descenso de montañas en bicicletas a las que te suben en helicoptero, cañones en lanchas rápidas etc.. Además en invierno está rodeado de montañas con remontes para esquiar.
Esta ciudad de unos 10.000 habitantes está dedicada por completo a turismo de aventura, sus calles están repletas de agencias que te ofertan todo tipo de actividades,  de pubs y restaurantes y de establecimientos hoteleros.
Respecto al alojamiento en Nueva Zelanda en general es caro, si bien hay una oferta grande: desde Backpackesrs (albergues) que alquilan camas en habitaciones con de 4 a 8 camas normalmente y que te sale la noche a unos (30 dólares neozelandeses, unos 18 euros), a hoteles (un 4 estrellas sale por entre 120 y 200 €), pasando por Lodge o moteles donde una habitación doble sale unos 60-70 €.
Nosotros en Queenstown nos alojamos en EARNSLAW LODGE  http://www.earnslawlodge.co.nz/ un motel bien situado, limpio con habitaciones espaciosas y con unas vistas geniales.

Tras acomodarnos en el motel,  nos fuimos a comer y a disfrutar de las vistas del lago Lago Wakatipu.



Tras comer muy barato en un Tailandés, subimos en el teleférico (aquí lo llaman góndola) para admirar las vistas. Este lugar ofrece distintas posibilidades: rutas de senderismo, iniciación al parapente en un vuelo tándem con un monitor, descenso  en MTB y un circuito de trineos con ruedas (nosotros  optamos por probar este último, lo mas light). 
 
 Los deportes de riesgo lo dejaremos a nuestro regreso a Queenston el día 17, algo haremos.

LLEGADA A NUEVA ZELANDA


Nueva Zelanda, es un país que ocupa dos islas, normalmente para recorrer la isla norte recomiendan la menos una semana y para la isla sur dos semanas. Nosotros vamos a estar doce días y como hemos leído que si hay que elegir una la sur es mas interesante, decidimos centrarnos en ella.
La isla sur tiene una superficie aproximada de una cuarta parte la de España, pero hay pocas carreteras y además no hay autopistas ni autovías,  por lo que mas o menos la velocidad media son unos 75 kilómetros a la hora, a lo que hay que sumar las paradas obligatorias para apreciar y fotografiar los impresionantes paisajes de estas tierras, que es para lo que hemos venido.
En principio teníamos previsto iniciar nuestro recorrido por la isla sur desde la ciudad de Christchurch, pero lamentablemente esta ciudad sufrió un fuerte terremoto hace un par de semanas, y aunque el aeropuerto continuaba funcionando (ya que el terremoto sólo afectó a esta ciudad), unos días antes de partir pudimos cambiar nuestro destino final en la Nueva Zelanda, y en vez de a Christchurch, tras una escala de 4 horas en el aeropuerto de Auckland (muy moderno y cómodo) cogimos un vuelo doméstico hacia Queenstown.
Las vistas desde el avión en el trayecto Auckland – Queenstown, no hicieron sino aumentar nuestras ganas de llegar y comenzar a disfrutar de estos paisajes.

El mes de marzo parece que es buena época para venir a Nueva Zelanda, porque coincide con el final del verano y comienzo del otoño (como septiembre en España) y la época de  vacaciones de los Kiwis (apodo de los neozelandeses) que comenzaron en Navidad a finalizado.